Mis errores (6): Sentir que vas rápido no es lo mismo que ir rápido

El automovilismo es complicado, pero, en el fondo, si trazas bien y aprovechas todo el agarre que te ofrecen los neumáticos, puedes ir rápido.
Pensándolo bien, ¡ir rápido es facilísimo! ¿No? ¡Pan comido!
¡Solo tienes que aprovechar todo el agarre!

Por aquella época, cuando por fin había empezado a conducir sin ponerme tan nervioso, me topé con un muro: tenía la sensación de estar conduciendo bastante bien, pero, por algún motivo, no conseguía marcar un buen tiempo por vuelta.
No parecía que estuviera desaprovechando mucho agarre, así que debería estar marcando unos tiempazos…
¿Por qué no conseguía hacer un buen tiempo?!

¿Sería por aquella curva? ¿O quizá por esta otra?
Le daba vueltas a todo tipo de cosas, pero no encontraba la explicación.
¡Iba al límite en todas las curvas, así que era imposible que estuviera desaprovechando agarre!
¿Por qué no conseguía un buen tiempo si me estaba esforzando tanto???

Pues sí. Simplemente entraba en las curvas demasiado rápido.
Y en curvas como la primera, donde tenía que resistir la tentación de volver a acelerar demasiado pronto, no era capaz de esperar y pisaba el acelerador antes de tiempo.
Eso me hacía sentir que estaba apretando muchísimo tanto a la entrada como a la salida de la curva.
Pero eso no significa que estuviera aprovechando de verdad todo el agarre disponible durante toda la curva; es decir, que me mantuviera cerca del límite del círculo de fricción.
Así que, aunque sentía que iba al límite, en realidad no estaba yendo rápido.
La típica trampa.

Supongo que eso pasa cuando todavía eres un principiante, pero empiezas a confiarte un poco demasiado.
Ah, conque era eso. ¡Qué idiota!

Lección aprendida

Sentir que estás apretando al máximo no es lo mismo que mantenerte realmente cerca del límite del círculo de fricción.