Cuando era más joven, muchas veces me tocaba trabajar los domingos, así que libraba entre semana y aprovechaba para ir al circuito.
Entre semana solía tener el circuito prácticamente para mí solo, lo cual era perfecto para practicar.
¡Gracias, circuito de Takasu! ¿Qué tal va el negocio?
Lo mejor de tener el circuito para ti solo no es poder rodar sin tráfico y dar siempre vueltas limpias… Bueno, qué más da.
Lo que de verdad me tranquilizaba era no tener que preocuparme de que otros coches me adelantaran.
Soy de los que dejan pasar a los demás sin problema, incluso por carretera, así que, cuando hay otros coches cerca, empiezo a preocuparme por si les estorbo.
Pero, claro, el circuito no siempre estaba vacío.
Y cuando había más gente, me ponía nervioso.
«Ah, que hay más gente…».
Y ahí me tenías, temblando como un conejito arrinconado. Haha.
Y cuando me pasaba eso, era incapaz de marcar un buen tiempo por vuelta.
No era porque me quedara atascado detrás de otro coche. Es que estaba tan pendiente de los demás coches que me costaba conducir con soltura.
Si me daba cuenta de que estaba nervioso —«Uy, me estoy poniendo nervioso»—, al menos era consciente de ello.
El verdadero problema era cuando ni yo mismo me daba cuenta de que estaba nervioso.
Sobre todo cuando pensaba: «Vale, estoy nervioso, ¡pero aun así voy a marcar un buen tiempo!». En esos momentos era cuando menos me daba cuenta de lo tenso que estaba.
Y entonces todo empezaba a salir mal.
Perdía por completo la percepción de la velocidad. Dejaba de notar bien el agarre. Incluso al girar el volante, no sabía si lo estaba haciendo bien o mal.
La vuelta entera acababa siendo un desastre.
«¿Pero qué pasa? ¿Por qué no soy capaz de conducir bien?».
¡Pues claro, hombre! ¡Porque estás nervioso!
Tenía la cabeza tan ocupada preocupándome por los otros coches que no podía concentrarme en conducir. Normal que no condujera bien.
En cuanto empecé a fijarme en cómo estaba de nervioso, el problema se solucionó.
«Ah, conque era eso. ¡Seré idiota!».
Lección aprendida:
No te pongas nervioso.